Economía del comportamiento: Comprendiendo una historia a través de la teoría

Economía del comportamiento: Comprendiendo una historia a través de la teoría

Por: Juan Rafael Delgado Véliz, MBA, JD, BA Ed. Asociado de BEST

En los últimos seis años he tenido la oportunidad de tomar algunas decisiones que cambiaron mi vida por completo una de esas decisiones fue postular al programa de Liderazgo de EnseñaPeru, ¿Por qué  lo hice?

Era quizás más fácil continuar con las actividades cotidianas de la carrera que en algún momento decidí estudiar, Derecho, sin duda era el camino más fácil pero no era el camino más feliz.

En mis primeros años de practicante y luego como egresado tuve la oportunidad de conocer nuestro sistema judicial y descubrir que en muchos aspectos es un sistema que lamentablemente no funciona, también descubrí que no es un problema de leyes o dispositivos legales es un reto relacionado con las personas y que tiene sus raíces en la educación, en los valores, actitudes y mentalidades de quienes toman decisiones y se desenvuelven en nuestro sistema judicial.

Por ello, tome la decisión de servir y sumar todas mis energías, esfuerzo y compromiso para trabajar por este gran desafío que tenemos como país: brindar una educación de excelencia a cada niña y niño de nuestra patria. Es un reto que nos debe unir, movilizar y comprometer a todos sumando esfuerzos desde diferentes ámbitos y profesiones.

Elegí entonces el camino menos fácil, pero si el más feliz, asumí el riesgo de dejar atrás las comodidades que una profesión de la mejor facultad en la mejor universidad puede brindarte y asumí un compromiso para siempre con nuestro desafío educativo, he tenido la maravillosa oportunidad de enseñar y sobretodo de aprender en un colegio público por dos años. Posteriormente, mi servicio a través de EnseñaPeru me brindó la oportunidad de seguir visitando escuelas y conociendo y escuchando a más niños y niñas, a más jóvenes, a más docentes y directores, a más padres y madres de familia, a actores tanto del sector privado como del público.

Aprendí a través de estas experiencias la importancia de las mentalidades y como estás no deben considerarse fijas, al contrario, uno puede desarrollarlas y retarlas a cambiar. Lo he vivido en la realidad con mis estudiantes, quienes lograron mejorar su autoestima y autoconfianza. Esto las ayudó en las decisiones que tomaron al concluir su período escolar. Recuerdo que al inicio del 4to año de secundaria les consulté cuáles eran sus planes al finalizar el colegio, tuve muy pocas respuestas, no creían que podían continuar estudiando una carrera profesional o técnica, el contexto de vulnerabilidad y pobreza en el que viven no les permitía pensar en un mediano o largo plazo. La mayoría de los comentarios fueron “es muy costoso”, “para que seguir estudiando” o “en mi casa dicen que la universidad no es para mí”. La única estudiante que se animó a compartir su sueño, dijo que estudiaría en un Instituto ubicado a una cuadra del colegio. Descubrí en ese momento que uno de los factores que impedía a mis estudiantes evaluar otras oportunidades era la falta de información o contacto real con esas oportunidades, otro factor era la mentalidad que habían construido hasta ese momento y que les impedía soñar con hacer algo diferente a lo que su entorno más cercano le presentaba como posible. Tal como lo señala el Premio Nobel de Economía 2017 y co-autor del libro “Nudge” Richard H. Thaler (1):”El falso supuesto es que casi todas las personas, casi todo el tiempo, toman decisiones en su beneficio o al menos son mejores que las decisiones que alguien más podría hacer.”

En estos momentos, me encuentro estudiando una Maestría en Administración Pública, en Harvard Kennedy School of Goverment como Mason Fellow. El propósito de esta maestría es prepararme para continuar contribuyendo a mejorar la educación de nuestro país, pero esta vez a una escala mayor de impacto a través de políticas públicas educativas. Uno de los cursos que he decidido tomar este semestre es Behavioral Economics and Public Policy, uno de los cursos más requeridos por los estudiantes no sólo de la Escuela de Gobierno, pero también por estudiantes de otras escuelas. Este curso examina la relación entre la economía del comportamiento y las políticas públicas. Frecuentemente los individuos toman decisiones que se apartan sistemáticamente de las predicciones de los modelos económicos de actores racionales estándar. La economía conductual intenta explicar estas desviaciones integrando una comprensión de la psicología del comportamiento humano en el análisis económico. El curso analiza los principales temas de la economía del comportamiento y aborda sus implicaciones para la política pública en una amplia variedad de dominios relevantes de políticas públicas, incluyendo: ahorro, crédito al consumo, educación, mercados de trabajo, uso de energía, los programas de bienestar social y el proceso político. El principal objetivo del curso es mostrar cómo la comprensión de la economía conductual puede mejorar las políticas públicas e incentivar que los estudiantes piensen críticamente sobre los tipos de soluciones que mejor resolverán los problemas relacionados a las políticas públicas.

Finalmente, voy encontrando, a través de la disciplina de la Economía Conductual, explicaciones a los cambios de mentalidades y comportamientos que logré en algún momento con mis estudiantes, voy descubriendo el framework de esas experiencias, que estoy seguro me permitirá replicar las buenas prácticas a una escala mayor y siempre con el objetivo principal de lograr brindar una educación de excelencia a cada niño y niña de nuestro país.

Referencias:

  • Richard H. Thaler and Cass R. Sunstein. 2009. Nudge: Improving Decisions about Health, Wealth, and Happiness (Updated Edition), Penguin Books

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